LA REALIDAD DE UNA SEMANA SOBRE EL PATRIMONIO EN CARABANCHEL

Obras para la instalación del huerto comunitario en el Parque Eugenia de Montijo

Parece que fue ayer (y casi lo fue) cuando CHyP comenzó a andar y, sin quererlo, ya nos hemos visto involucrados en un “tremendo quilombo”. Nos referimos al yacimiento romano.

Los que nos van conociendo, saben que llevamos un par de meses difundiendo, planteando y apoyando todo tipo de acciones en lo que hemos denominado proyecto Carabanchel Zona 0, que corresponde a un área del extremo oeste del distrito dentro del barrio de Vista alegre y un trocito de Aluche que nos limita.

Este proyecto se explica en este blog y mañana, domingo 19, tenemos un acto para una nueva presentación. A partir de las 12, en las inmediaciones de la ermita de Santa María La Antigua, explicaremos cuáles son las acciones que lo componen. Precisamente una de ellas es la reivindicación sobre el yacimiento; reivindicación esta añeja, muy veterana, inicialmente impulsada por figuras de la cultura de Carabanchel y Madrid, pero sobre todo por los movimientos vecinales del barrio, que en la última ocasión debieron parar, textualmente, la maquinaria que excavaba para las obras de ampliación de la Vía Carpetana.

Pero entremos en la cuestión, dividiéndola en dos partes: la superficie y el fondo.

La superficie

Lo ocurrido la semana pasada es por todas y todos conocido: implantación de vallado para el futuro huerto urbano del barrio, aviso de incumplimiento de la normativa patrimonial, continuación de los trabajos de creación del huerto, aviso a la DG de Patrimonio y al Colegio de Arqueólogos, y comunicación con la Asociación de Vecinos tutora del huerto; consecuencia: paralización de la implantación y posible futuro expediente sancionador al Ayuntamiento.

Decimos posible porque, si bien el Ayuntamiento, como promotor del huerto, no ha cumplido con los requerimientos informativos y de autorizaciones, es más cierto que las operaciones de la maquinaria, aunque aparatosas (aquí cabría la expresión “matar moscas a cañonazos”), se limitaron a “rascar” o desbrozar la superficie del terreno que no era tal, sino suelo y material de derribo, contaminado, como explicaremos más adelante. Sería muy exagerado que en el informe de la DG de Patrimonio se hablase de daños al yacimiento, dado que, entre otras cosas, nadie puede asegurar exactamente en qué área de esa gran parcela y a qué profundidad puedan estar los restos arqueológicos.

El fondo

El lugar donde todo esto ocurre es una de las tantas Zonas Verdes del Plan General, que los diferentes Ayuntamientos han abandonado a su suerte. En la parcela donde se pretende implantar el huerto y en las zonas limítrofes proliferan la nada y el aprovechamiento ilícito para el vertido de escombros y el mantenimiento de vehículos, con vertidos de aceite incluidos. Y mientras año a año la zona se ensuciaba, los Ayuntamientos se lavaban las manos.

Resulta curioso que el sendero peatonal que atraviesa la zona tenga, a un lado, una preciosa ladera, llena de actividad vecinal, césped, planteles, árboles; y al otro lado semejante vertedero. Curioso, pero intencionado, como también explicaremos ahora.

Un plausible fondo de esta cuestión es que a todos los entes y administraciones parece interesarles mantener enterrado y acallado el yacimiento. ¿Por qué?

  • Porque los Ayuntamientos, hasta el presente, no han querido renunciar a la prolongación de la Vía Carpetana. Por ello, mantienen una inactividad total en cuanto a la reclamación de un estudio completo del yacimiento (que podría afectar a toda la longitud del trazado).
  • Porque hay un interés de los gestores del cementerio para que éste se amplíe hasta, qué casualidad, los límites de la misma carretera. Ya se intentó y ¿qué apareció? Adivinen.
  • Porque el estudio completo de un yacimiento localizado en una zona tan amplia no parece haber querido entrar nunca en los planes de la Comunidad Autónoma. ¿Por coste? ¿Por priorización de otras áreas “más importantes”? Ya se toparon con el yacimiento durante las obras del metro.
  • Porque la dimensión del área de exploración podría coincidir con la zona de los terrenos de la cárcel, donde Estado y promotores pretenden especular para construir viviendas.

En definitiva, todos estos “poderes”, con diferentes ideas políticas y credos, hasta ahora han encontrado algo en lo que ponerse de acuerdo: QUE EL YACIMIENTO PERMANEZCA ENTERRADO, ya sea bajo edificios de viviendas, tumbas, carreteras o, en este último caso, un huerto urbano.

Otro fondo son estos huertos urbanos, cuya labor se ha demostrado que trasciende del mero hecho agrícola: se han convertido en los nuevos puntos de encuentro, no sólo de los hortelanos y hortelanas, sino de toda la vecindad del barrio. En ellos, la actividad social, solidaria, cultural, etc. complementa y amplía la de las propias y clásicas asociaciones barriales.

Y éste próximo huerto, cuando se PLANTE, no será una excepción.

Porque lo que haya de suceder con el huerto, pero sobre todo con el yacimiento, se verá a partir del 26; quizá haya nuevos gestores, más abiertos a entender que la destrucción y/u ocultamiento del patrimonio debe cesar de una vez por todas en Carabanchel.

CHyP no esperará y seguirá tomando medidas, manteniendo la trasmisión y la defensa sobre el Patrimonio, difundiendo lo ocurrido y asumiendo como propia la reclamación para una localización del huerto que contente a todas y todos.


Carabanchel, Historia y Patrimonio

16 de mayo de 2019

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